A diferencia de otras navidades, este año no he sido responsable de la organización de ninguna actividad. Esto no es por flojera o dejadez como algunos pudieran pensar, sino más bien porque quise ¨dejarme llevar¨ y ver las otras tantas acciones y gestiones que se desarrollaban a mí alrededor.
Es así como llegué a MANTHOC (Movimiento de Adolescentes y Niños Trabajadores Hijos de Obreros Cristianos), una asociación que trabaja con niños y adolescentes para asegurar dediquen su tiempo libre a reforzar sus conocimientos, conocer y entender sus derechos, evitando así que malgasten el tiempo en vicios que están al alcance de sus manos.
Bueno, mi domingo empezó bastante temprano pero estuve todo el tiempo con los ojos bien abiertos, tratando de captar cada imagen y de asimilar toda la información posible.
El punto de encuentro fue San Borja y nos dirigimos hacia el Agustino, en donde nos esperaban unos 150 niños aproximadamente, alguno de ellos acompañados de sus papás.
Al llegar, todo se llevó tal cual lo planeado, claro que no contábamos con el tremendo sol que nos hizo sudar la gota gorda pero que pareció no afectar en lo más mínimo a los chicos que saltaban, bailaban y cantaban al compás de la ¨dalina¨ y su payaso.
Todo salió lindo, y se vio mucha coordinación; además del show que los organizadores contrataron, podías encontrar un stand con chorizos y luego como para los más comelones, te daban tu taza de leche caliente y tu panetoncito. Pero desde mi esquina, con la cámara en mano y el pensamiento muy emocionado, no pude dejar de reflexionar sobre lo que estaba llevándose a cabo… un grupo de 10 jóvenes entre 25 y 30 años habían organizado esta visita, puesto de su billete para pagar a los animadores y al equipo de música, otros tantos entre los presentes y los ausentes se dieron un tiempo para comprar y envolver sus regalos, mientras que otros tantos fueron los responsables de hacer toda la coordinación y convocatoria respectiva. Wow, tanta gente detrás de este show para niños? (Podría pensar cualquier transeúnte que pasará por donde estábamos…) pero en realidad es mucho más profundo que eso... es que por alguna extraña razón la gente se sensibiliza y se une en fechas como navidad. A pesar de la bulla y parafernalia comercial que nos bombardea diariamente para comprar, comprar y comprar a precios cada vez más atractivos, aun así estamos más atentos y más dispuestos a salir de nuestra rutina, irnos a zonas que nunca o casi nunca transitamos. Dispuestos también a llevar presentes y buscar hacerles pasar un momento mágico, fuera del día a día, a gente que NO conocemos, pero que en esa oportunidad sentimos más que nunca una conexión, un lazo que no necesita tener un pasado compartido, un lazo que únicamente se genera por el vinculo espiritual que nos une y al que muchas veces ignoramos.
Fue una muy linda experiencia. Pude conocer primero la asociación MANTHOC, conversé con su coordinadora, una niñita de 14 años que parecía tener toda una vida a cargo de este local. Ella nos explico todo lo relacionado a la asociación y me contó los principales retos que ellos enfrentan. Dentro de estos está el hecho de que la comunidad aledaña a estas asociaciones debe apoyar y promover que más niños formen parte de MANTHOC, ya que así se disminuirá el riesgo de que opten por malos caminos, así mismo necesitan la cooperación de los padres de familia, quienes muchas veces no quieren que sus hijos asistan porque lo consideran una pérdida de tiempo, en vez de estar trabajando en las calles. Fuera de ello, la asociación necesita todo tipo de útiles escolares, equipos de computación, impresoras y otros elementos que sirvan para reforzar los conocimientos de la escuela. Del mismo modo, requieren de voluntarios como talleristas para que traten diferentes temas y se amplíen o refuercen los conocimientos de los chicos asistentes.
Para todos los que quieran conocer y ponerse en contacto con MANTHOC, les dejo el link http://www.manthocperu.org/contenido/
Finalmente aprovechar estas líneas para felicitar y aplaudir a los organizadores y a todos los que dieron su tiempo, ya sea para hacer un regalo o para ir y ver todo en vivo y en directo.
Hicieron todo a cambio de nada, más que una tremenda sensación de bienestar y de sentir que se está haciendo algo correcto.
Creo que el reto es mantener el chip navideño fuera de navidad… eso no significa estar siempre comprando regalos, sino buscar llegar a lugares poco frecuentados, llegar a oír y tratar de ayudar a los que menos tienen, y sobre todo hacerlo de forma sostenible, es decir buscando dar más que un aporte material, sino impartir conocimiento y experiencia para que puedan salir adelante con su propio esfuerzo. Solo así podremos seguir llegando a más personas.
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